El Real Club Celta de Vigo representa no
sólo el sentir de una ciudad y de una afición, sino que es, además,
historia viva del fútbol gallego y español. Desde su fundación, en 1923,
hasta nuestros días, la entidad celeste ha representado a Vigo y a los
vigueses más allá de lo que nadie podía esperar.
Los orígenes
A comienzos del siglo XX, los
aficionados vigueses se dividían entre dos equipos; el Vigo Sporting y
el Fortuna de Vigo. Pero ¿porqué una ciudad como Vigo, capital del
fútbol gallego, no podía unir sus esfuerzos y crear un único equipo, más
potente? Esta fue la pregunta que se hicieron a principios de los años
20 algunos de los hombres más influyentes de la ciudad. Por esa época ya
se empezaba a hablar de la fusión del Vigo y el Fortuna como la salida
más satisfactoria para llevar a buen puerto un proyecto ambicioso y muy
positivo para Vigo y el propio deporte.
Entre esos hombres que abogaban por la
creación de un solo club estaban Manuel de Castro ‘Handicap’ y el
abogado Juan Baliño Ledo, quienes serían los principales promotores de
la fusión. Tras numerosas reuniones, algunas de ellas secretas, por
parte de los directivos de ambos clubes, y tras las oportunas gestiones
ante la Federación Gallega de Fútbol, el 22 de junio de 1923, la
asamblea nacional de la Federación aprueba por unanimidad la fusión,
dando un plazo de algo más de dos meses para que se confeccionase el
reglamento de la nueva entidad.
Así se comienza a trabajar para buscar
un nombre y una indumentaria apropiada para un club que nacería en
breve. Después de algunas propuestas, se presentaron los nuevos
estatutos y el nombre del club: Celta de Vigo (pese a que el nombre de
‘Breogán’ era otro de los candidatos muy aplaudidos). Además se solicitó
al rey Alfonso XIII la denominación de “real”. Aunque a principio se
había hablado de los colores rojo y negro para la indumentaria de los
jugadores, muy pronto los promotores del R.C.Celta de Vigo se decidieron
por el color celeste, de acuerdo con la vocación con la que nacía la
nueva entidad: ser baluarte del fútbol de toda Galicia.
Un nuevo club, más grande, con mayor
fuerza y con ...¡64 jugadores! Una cifra sorprendente que resulta de la
fusión de dos plantillas. En ese primer Celta jugarían hombres como
Pasarín, Otero, Juanito, Clemente, Córdoba, Hermida, Queralt, Caride,
Pombo, Posada o Chicha, entre otros.
La primera junta directiva
El 23 de agosto de 1923 se convoca en
los salones de la “Patronal” de Vigo una asamblea en la que se decidiría
la aprobación de los estatutos y la constitución de la primera junta
directiva del Real Club Celta. El primer presidente de la entidad fue
Manuel Bárcena de Andrés, Conde de Torrecedeira, mientras que el resto
de cargos se completaban así;
Manuel R. Cadaval – Vicepresidente primero.
Manuel Otero Bárcena – Vicepresidente segundo.
Alejandro Molins, Guillermo de Oya y Rafael Tapias – Directores.
José Lago – Tesorero.
Gaspar Barreras – Secretario.
Manuel Otero Bárcena – Vicepresidente segundo.
Alejandro Molins, Guillermo de Oya y Rafael Tapias – Directores.
José Lago – Tesorero.
Gaspar Barreras – Secretario.
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