El celta de Vigo se inscribe por primera
vez en un campeonato oficial, el Campeonato Gallego, el 7 de octubre de
1923. A pesar del escaso número de equipos inscritos en la competición
regional (junto con el Celta, el Eiriña de Pontevedra, el Unión Sporting
y el Rácing de Ferrol), los vigueses logran victoria tras victoria. Las
cifras lo ponen de manifiesto; 29 goles a favor y tan solo 3 en contra,
en seis partidos.

El primer encuentro se disputaba en el
Campo de Barreiro, en la parroquia viguesa de Lavadores, y el Celta
vencía por 5-0 al Unión Sporting. Y no menos contundente era el
resultado del partido de vuelta: los vigueses se imponían por 7 goles,
frente a ninguno de su rival. Por cierto que en estos encuentros, jugaba
en las filas del equipo vigués Manolo Posada, que había triunfado como
delantero en el Real Madrid.
Los siguientes partidos se cuentan por
victorias del celta, lo que le llevó a proclamarse campeón. Era el
primer título oficial de un equipo ‘recién nacido’. Era increíble pero
el R.C.Celta de Vigo, un modesto equipo que acababa de ver la luz se
estrenaba en la competición oficial de forma brillante; sin derrotas y
proclamándose Campeón de Galicia. Por otra parte, y teniendo en cuenta
lo amplísima que era la plantilla, se creó una especie de filial, un
equipo paralelo, que viajaría en esos días a Portugal, para enfrentarse
al Boavista en encuentros amistosos. Una forma efectiva de que los
‘suplentes’ se mantuviesen activos, jugadores que sin embargo atesoraban
una gran calidad, como demostraron sus actuaciones.
Temporada 1923-24. El Celta de Vigo ante los grandes españoles.
La magnífica sensación que dejaban los
hombres de Frank Cuggy con su fútbol en el Campeonato Gallego, hizo que
su fama pronto trascendiese más allá de las fronteras de Galicia. De
hecho, esa misma temporada (1923/1924), el Celta se desplazó a Barcelona
para disputar dos amistosos frente a los azulgranas. Pese a cosechar
sendas derrotas, el equipo de Vigo interpretó un más que digno papel,
siendo objeto de alabanza y admiración por parte de los deportistas y la
prensa catalana.
Después fue el Real Madrid el que
reclamó la presencia del celta. Isidro, Juanito, Hermida, Queralt,
Torres, Bienvenido, Reigosa, Gerardo, Correa, Polo y Pinilla, formaron
la alineación del equipo que perdió contra los merengues. Eso sí, los
blancos tuvieron que realizar grandes esfuerzos para lograr la victoria.
De esta manera el equipo de Vigo comenzó a hacerse un nombre, un nombre
que se mencionó por círculos deportivos de todo el país. Eran muchos
los que se resisitían a creer que ‘un equipo de provincias’ pudiese
poner contra las cuerdas a otras plantillas ya consolidadas como la del
Madrid, el Boavista, o el campeón polaco, el Cracovia.
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