El proyecto de creación de un estadio para el Real Club Celta de Vigo nació a finales de 1924, cuando a la entidad de le comunicó que debía abandonar el campo de Coia, debido a la construcción de los nuevos tramos del tranvía. La obra sería promovida por una sociedad denominada “Stadium de Balaídos, S.A.”, que conseguiría agrupar varios solares en la zona de Fragoso, unos terrenos que en su mayoría pertenecían a los herederos del Marqués de Alcedo.

Se adquirieron 30.000 metros cuadrados, por valor de unas 50.000 pesetas, y en 1925 comenzaron los trabajos, comandados por el prestigiosos arquitecto Jenaro de La Fuente. Lo primero que se hizo fue levantar el suelo unos 50 centímetros (no hay que olvidar que el terreno de juego se encuentra sobre el lecho del río lagares, lo que lo convertía en una superficie con un alto grado de humedad).
Pero enseguida empezaron a surgir los problemas, porque a pesar del proceso de venta de acciones que se había iniciado, no se conseguían recaudar los fondos suficientes para lograr la construcción del Estadio en los términos propuestos por Jenaro de la Fuente. Según la proyección del arquitecto, Balaídos debería tener capacidad para 22.000 espectadores, todos sentados, un terreno de juego de 110x70, pistas de atletismo, etc. Finalmente muchos elementos fueron suprimidos por falta de presupuesto, un ejemplo de ello sería la cubierta, que finalmente sólo se construiría sobre la grada de Tribuna.
Las dificultades económicas de la construcción del estadio se prolongaron en el tiempo con la cuestión del arrendamiento del estadio. Una vez que se construyó Balaídos, el celta estaba obligado a pagar un arrendamiento a la sociedad “Stadium Balaídos”. Entre las condiciones que se establecían en el contrato de arrendamiento, estaba el hecho de que la sociedad debía quedarse con el 15% de lo recaudado en cada partido u acontecimiento deportivo que se llevase a cabo en esas instalaciones. En el primer año de vida del estadio, el Real Club Celta tuvo que pagar a la promotora más de 20.000 pesetas.
Inauguración de Balaídos
Después de haber sido aplazado varias veces, el acto de inauguración del nuevo estadio se celebró el 30 de diciembre de 1928. Asistieron miles de aficionados de Vigo y comarca.
La ceremonia de bendición del estadio fue oficiada por el arcipreste de la parroquia de Santa María, el padre Faustino Ande; y el partido inaugural enfrentó al Real Club Celta de Vigo con uno del los equipos más temidos de España; el Real Unión de Irún. En ese encuentro el saque de honor corrió a cargo de Carmen Gregorio Espino, hija del que había sido alcalde de la ciudad, Adolfo Gregorio Espino. Los celestes lograron imponerse por 7 goles a cero, obra de Graciliano, Chicha, Reigosa, Rogelio, Polo (2) y Losada.
Ese encuentro inaugural marcó el principio de un largo camino recorrido por la entidad céltica, aunque en el futuro se darían cambios importantes para la entidad, como el paso del estadio a manos municipales.
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